Saturday, September 11, 2010

Ejercicios para la Olimpiadas del Reino de Dios

Ejercicios para la Olimpiadas del Reino de Dios

Cuantas veces hemos escuchado algun hermano decir.
“Es que me enojé, no pude controlarme.”
Lo excusamos como si no fuera tan grave. Creemos que el adultero es el unico pecado grave en los ojos de Dios.
Lo excusamos como si fuera imposible controlar el enojo. Hay un buen libro que se titula, “Pecados Cristianos.” El autor dice que uno de los pecados que hemos permitido en la Iglesia sin decir nada es el enojo.
Jesus dice que el enojo es tan grave como el adultero. El dice enojarse con tu hermano es matar.
Pablo dice lo mismo, Efesios 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia... 5:3 Pero fornicación y toda inmundicia ...ni aun se nombre entre vosotros.
Colosenses 3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
Santiago también dice, “Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados; he aquí, el juez está delante de la puerta.” (Santiago 5:9).
  Jesus no considera el control del enojo como algo imposible de controlar. A lo contrario, antes de dar el mandato de no “enojarse contra su hermano,” el dice, “Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.” El enojo es una reacción, normalmente espontanea, cuando nuestra voluntada es impedido o invadido por la voluntad de otra persona. Pero Jesus dice que al no controlar esta “reacción,” y al enojarnos con nuestra esposa, hijos, padres, o companeros, los estamos matando.
El enojo es cultivado en los pensamientos: Pensamos, “¿como me hizo esto, porque me dijo aquello?” Esta auto-justificaciión es la producto de mi carne y ego. “Mi ego fue asaltado por alguien y ahora esta persona pagará”, decimos en nuestras mentes. ¿Si nuestra intención es no enojarme contra alguien, y veo que no puedo controlarme que hago?
Jesus nos invita a capacitarnos.
La meta de la capacitación es: Que yo responda como Jesus si El fuera yo. Es responder de una forma espontanea con el fruto del Espiritu, y el caracter de Jesus, no con la carne.
Nuestra carne ha sido condicionada a responder de una forma contraria al Reino de Cristo. El mundo (mi familia de origen), el pecado (la tendencia de querer controlar a los demas) y Satanas (echando porras que digas como el, “quiero ser igual a Dios,” han conformado nuestra carne a actitudes, y reacciones que no pertenece al Reino de Cristo.
Nuestro labor es entrenarnos de corazon en respuestas segun el caracter de Cristo y el fruto del Espiritu Santo.

Efesios 4:23 “renovaos en el espíritu de vuestra mente,
y vestíos del nuevo homre....
Receta para el entrenamiento;
Quiero controlar el enojo, actuar como Jesús que amó hasta Judás.

Ejercicios de renovación de la mente. 30 minutos diario
a. Ejercicio espiritual de la perspectiva
Escribe una breve historia de la persona contra la cual te enojas mas.
Escribe porque la persona que te hace enojar, de su perspectiva, actua como actua.
Ejercicio de creer la verdad. Leer la historia de Jose. Imaginate en el pozo como Jose. Ve como respondió Jose. Es posible como ser humano actuar como Jose. Lea Genesis 50:20
Escribe 3 maneras que Dios puede usar la persona que te hace enojar para algo de bien en tu vida.

Ejercicios del Espiritu y Cuerpo 30 minutos (en ayuno)
Comenzamos dejando el Espiritu controlar a tu lengua.
Lea: Mateo 5:38-48
La justicia que es mayor que la justicia de los Fariseos es “no resistais al que es mal.” No es una justicia “ojo por ojo,” dice Jesus.
Sencillamente Jesus esta diciendo que no tenemos que exigir “justicia” visible, ante los hombres, y mostrar que tenemos razon en todo. A lo contrario si alguien te “hiera en la mejilla izquierda, déjale también la derecha.”
Delante de Dios suelta tu exigencia de mostrar con argumentos que tu tienes razon. Hay algo mas importante que la justicia que comprueba que tienes razon.
Lo mas importante es que honras la creación especial en tu hermano.
Lea Mateo 5:43-48
Ora: Señor yo bendigo a ____________. Gracias por haber creado ________
como alguien especial. Ayudame ver como tu ves a ___________.
Oro tu misericordia y amor sobre _______________.
Oro Shalom (paz completo) sobre ______________.

Silencio(30 m)Entramos en el poder del Reino de Dios.
Ejercicio del espejo de nuestra cultura y formacion.
Nuestra cultura contribuye a nuestra tendencia de matar a otros con enojo o desprecio. Lee el siguiente ensayo por Octavio Paz. ¿De que formas puede la cultura Mexicana usar el enojo o desprecio para “matar” a otros? ¿De que forma puede uno ser vulnerable a ser matado por el enojo o desprecio?
Viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro, máscara la sonrisa. Plantado en su arisca soledad, espinoso y cortés a un tiempo, todo le sirve para defenderse: el silencio y la palabra, la cortesía y el desprecio, la ironía y la resignación. Tan celoso de su intimidad como de la ajena, ni siquiera se atreve a rozar con los ojos al vecino: una mirada puede desencadenar la cólera de esas almas cargadas de electricidad. Atraviesa la vida como desollado; todo puede herirle, palabras y sospecha de palabras. Su lenguaje está lleno de reticencias, de figuras y alusiones, de puntos suspensivos; en su silencio hay repliegues, matices, nubarrones, arco iris súbitos, amenazas indescifrables. Aun en la disputa prefiere la expresión velada a la injuria: "al buen entendedor pocas palabras". En suma, entre la realidad y su persona se establece una muralla, no por invisible menos infranqueable, de impasibilidad y lejanía. El mexicano siempre está lejos, lejos del mundo y de los demás. Lejos, también, de sí mismo.
El lenguaje popular refleja hasta qué punto nos defendemos del exterior: el ideal de la "hombría" consiste en no "rajarse" nunca. Los que se "abren" son cobardes. Para nosotros, contrariamente a lo que ocurre con otros pueblos, abrirse es una debilidad o una traición. El mexicano puede doblarse, humillarse, "agacharse", pero no "rajarse", esto es, permitir que el mundo exterior penetre en su intimidad. El "rajado" es de poco fiar, un traidor o un hombre de dudosa fidelidad, que cuenta los secretos y es incapaz de afrontar los peligros como se debe. Las mujeres son seres inferiores porque, al entregarse, se abren. Su inferioridad es constitucional y radica en su sexo, en su "rajada", herida que jamás cicatriza.
El hermetismo es un recurso de nuestro recelo y desconfianza. Muestra que instintivamente consideramos peligroso al medio que nos rodea. Esta reacción se justifica si se piensa en lo que ha sido nuestra historia y en el carácter de la sociedad que hemos creado. La dureza y la hostilidad del ambiente —y esa amenaza, escondida e indefinible, que siempre flota en el aire— nos obligan a cerrarnos al exterior, como esas plantas de la meseta que acumulan sus jugos tras una cáscara espinosa. Pero esta conducta, legítima en su origen, se ha convertido en un mecanismo que funciona solo, automáticamente. Ante la simpatía y la dulzura nuestra respuesta es la reserva, pues no sabemos si esos sentimientos son verdaderos o simulados. Y además, nuestra integridad masculina corre tanto peligro ante la benevolencia como ante la hostilidad. Toda abertura de nuestro ser entraña una disminución de nuestra hombría.
Nuestras relaciones con los otros hombres también están teñidas de recelo. Cada vez que el mexicano se confía a un amigo o a un conocido, cada vez que se "abre", abdica. Y teme que el desprecio del confidente siga a su entrega. Por eso la confidencia deshonra y es tan peligrosa para el que la hace como para el que la escucha; no nos ahogamos en la fuente que nos refleja, como Narciso, sino que la cegamos. Nuestra cólera no se nutre nada más del temor de ser utilizados por nuestros confidentes —temor general a todos los hombres— sino de la vergüenza de haber renunciado a nuestra soledad. El que se confía, se enajena; "me he vendido con Fulano", decimos cuando nos confiamos a alguien que no lo merece. Esto es, nos hemos "rajado", alguien ha penetrado en el castillo fuerte. La distancia entre hombre y hombre, creadora del mutuo respeto y la Las complicaciones rituales de la cortesía, la persistencia del humanismo clásico, el gusto por las
formas cerradas en la poesía (el soneto y la décima por ejemplo), nuestro amor por la geometría en las artes decorativas, por el dibujo y la composición en la pintura, la pobreza de nuestro romanticismo frente a la excelencia de nuestro arte barroco, el formalismo de nuestras instituciones políticas y, en fin, la peligrosa inclinación que mostramos por la fórmulas —sociales, morales y burocráticas—, son otras tantas excepciones de esta tendencia de nuestro carácter. El mexicano no sólo no se abre; tampoco se derrama.
A veces las formas nos ahogan. Durante el siglo pasado los liberales vanamente intentaron someter la realidad del país a la camisa de fuerza de la Constitución de 1857. Los resultados fueron la Dictadura de Porfirio Díaz y la Revolución de 1857. En cierto sentido la historia de México, como la de cada mexicano, consiste en una lucha entre las formas y fórmulas en que se pretende encerrar a nuestro ser y las explosiones con que nuestra espontaneidad se venga. Poca veces la forma ha sido una creación original, un equilibrio alcanzado no a expensas sino gracias a la expresión de nuestros instintos y quereres. Nuestras formas jurídicas y morales, por el contrario, mutilan con frecuencia a nuestro ser, nos impiden expresarnos y niegan satisfacción a nuestros apetitos vitales.

Saturday, September 4, 2010

Intención o Capacitación

¿Intención o Capacitación?
¡Esta es la pregunta!

Se imagina que un dia ves un video de Michael Jordan jugando. Motivado, vas a la unidad decidido meter canastas de tres puntos como el 23 de Chicago. Frustrado regresas a la casa porque, aunque intentaste hacer todo lo que viste en el video, no pudiste meter ni una canasta de 3 puntos, como El Campeon.
Comienzas a estudiar como Michael Jordan se entrena. Te dedicas 3 horas diarias a la practica de canastas de tres puntos.
En un año estas jugando, y sin pensarlo, tiras la pelota como Michael, y anotas una canasta de 3 puntos. ¡Felicidades!
Leemos la Biblia y entendemos que debemos obedecer a Jesus.
Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. (Mateo 7:24)
Estas luchando con el enojo. Estudias lo que Jesus dice, Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.
5:22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.
Con buena intención llegas a la casa decidido no enojarse con tu esposa. La palabra “fatuo” significa desprecio. Despecio es negar el valor de una persona. Es no respetar la persona.
Entiendes bien lo que Jesus esta diciendo. Pero, por mucho que intentas, acabas enojandote con te esposa y deciendo palabras que no quisisteis decir. Palabras que herieron a tu esposa.
Cuando nuestra “intención” no es suficiente para obedecer a Cristo necesitamos hacer lo que Cristo mismo hizo.
5:7 Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. 
5:8 Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 
5:9 y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; 
Cristo se entrenó en el desierto, en noches de oración, y en comunidad con sus discipulos.
Pedro tuvo la “intención” y la “decision” y el “compromiso” de morir por Cristo antes de negarlo. Pero le negó y le blasfemó a Cristo. No quiso pasar por la capacitación que Cristo le ofreció en el jardin.
Pablo dice que el mismo se entrena como un atleta.
I Corintios 9:24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.
9:25 Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.
9:26 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire,
9:27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

2 Timoteo 2:1 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.
2:2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
2:3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.
2:4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.
2:5 Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.
2:6 El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.
2:7 Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo.